Hoy activistas de Greenpeace se han encaramado al New Flame y han colocado una bandera con el lema “vertido diplomático” para denunciar así las pésimas gestiones llevadas a cabo por las administraciones gibraltareñas y españolas en el caso de este buque. Aplaudo su iniciativa. Es cierto que el fuel vertido al mar por parte del New Flame no tiene comparación con el desastre del Prestige, pero eso no le resta importancia. El buque sigue soltando combustible. Se han vertido más de 170 toneladas. Las consecuencias puede que no sean significantes para la población humana, ya que “sólo” se ha contaminado 1km de playa, pero hay que tener en cuenta la importancia ecológica del estrecho y la cantidad de especies que se pueden ver afectadas por el vertido. Espero que pronto se tomen medidas adecuadas para la gestión de los barcos que recorren los mares y que suponen una verdadera amenaza. Hay que evitar desastres de este tipo.